Derribando mitos: 12 datos sobre la vacuna contra la COVID-19

Con las vacunas contra la COVID-19 en marcha, estamos aquí para diferenciar la realidad de la ficción. Siga leyendo para descubrir la verdad que hay detrás de algunos de los mitos comunes.
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Mito 1: Si me aplico la vacuna contra la COVID-19, me puedo infectar con la enfermedad.

REALIDAD: Ninguna de las vacunas aprobadas contra la COVID-19 puede hacer que contraiga la enfermedad.

El objetivo de todas las vacunas es enseñarle al sistema inmunitario a combatir el virus que causa la COVID-19, lo que, a veces, puede causar síntomas como la fiebre. Estos síntomas son normales con muchas vacunas. Son un signo de que el cuerpo está desarrollando inmunidad.

Puede obtener información sobre cómo funcionan las vacunas contra la COVID-19 en el sitio web de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC, Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades).

Mito 2: Ya he tenido COVID-19, no necesito darme la vacuna.

REALIDAD: Los expertos aún no saben cuánto tiempo dura la protección que evita que una persona vuelva a enfermarse tras recuperarse de la COVID-19.

La inmunidad que se genera al tener una infección (inmunidad natural) varía de persona a persona. Algunas de las primeras evidencias sugieren que la inmunidad natural que se genera tras infectarse con COVID-19 posiblemente no dure demasiado. Es posible volver a infectarse con COVID-19 y sufrir riesgos de salud graves a causa de esta enfermedad.

Esto significa que debe darse la vacuna, aunque ya haya tenido COVID-19.

Mito 3: Soy joven y saludable, por eso no necesito la vacuna.

REALIDAD: Un riesgo bajo no significa que no haya riesgo. Hay personas jóvenes y saludables que se han enfermado gravemente y algunas han muerto. No hay manera de saber cómo lo afectará la COVID-19, incluso si no forma parte de un grupo de alto riesgo, y la vacunación contra la COVID-19 ayuda a protegerlo.

Además, si se infecta, también puede contagiar la enfermedad a amigos, familiares y demás personas de su entorno, y algunas de estas personas pueden pertenecer a un grupo de alto riesgo. Mientras más personas se den la vacuna, más se podrá limitar la propagación.

Mito 4: Las vacunas contra la COVID-19 causarán que se obtenga un resultado positivo en las pruebas de diagnóstico de la enfermedad.

REALIDAD: Las vacunas autorizadas y otras vacunas que en estos momentos forman parte de ensayos clínicos en los Estados Unidos no causarán que se obtenga un resultado positivo en las pruebas de diagnóstico. Estas pruebas se usan para saber si usted está infectado actualmente.

El objetivo de la vacunación es que su cuerpo desarrolle inmunidad a la COVID-19. Esto significa que es posible que obtenga un resultado positivo en algunas pruebas de anticuerpos.

Estas pruebas indican que usted tuvo una infección en algún momento en el pasado, lo que significa que puede tener un cierto nivel de protección contra el virus, pero no se sabe cuánto. Los expertos están analizando actualmente de qué manera la vacunación contra la COVID-19 puede afectar los resultados de las pruebas de anticuerpos.

Mito 5: Si me aplico la vacuna contra la COVID-19, significa que ya no tendré que volver a usar mascarilla.

REALIDAD: No exactamente. Después de que esté totalmente vacunado, habrá algunas situaciones en las que quizás no tenga que usar mascarilla según las pautas de los CDC.

Pero tampoco sabemos cuán eficaces son las vacunas actuales para prevenir la enfermedad provocada por algunas cepas nuevas del virus, incluso si hay cierta protección.

Por lo tanto, los CDC recomiendan seguir usando todas las herramientas disponibles para ayudar a frenar esta pandemia y mantener a salvo a las personas con un alto riesgo de enfermarse gravemente.

Estas herramientas incluyen las siguientes:

  • Usar mascarilla en público y cuando esté con personas con mayor riesgo de sufrir una enfermedad grave
  • Mantener seis pies (1.80 m) de distancia de las demás personas
  • Lavarse las manos con frecuencia

Recuerde: Las vacunas necesitan tiempo para ofrecer protección. Por lo general, el cuerpo tarda unas semanas en desarrollar inmunidad después de recibir una vacuna. Además, usted podría tener el virus y no mostrar ningún síntoma. Entonces, por el momento, los CDC siguen recomendando evitar las grandes multitudes y usar elementos de prevención, especialmente en público e incluso después de la vacunación.

Mito 6: Las vacunas de ARNm contra la COVID-19 alterarán mi ADN.

REALIDAD: Ninguna de las vacunas alterará su ADN.

Algunas vacunas contra la COVID-19 usan ARNm (ácido ribonucleico mensajero). Entre estas se incluyen las vacunas de Pfizer y Moderna. Las vacunas que usan ARNm trabajan con las defensas naturales del cuerpo para desarrollar inmunidad de manera segura.

El ARNm no puede alterar ni cambiar la composición genética (ADN) de una persona. El ARNm de una vacuna contra la COVID-19 nunca ingresa al núcleo de la célula, que es donde está el ADN. Esto significa que el ARNm no afecta ni interactúa de ninguna manera con nuestro ADN.

Puede obtener información sobre cómo funcionan las vacunas de ARNm en el sitio web de los CDC.

Mito 7: Si pago, me pueden incluir en una lista de espera y podré obtener un rápido acceso a la vacuna.

REALIDAD: No hay ninguna lista a través de la cual pueda obtener acceso a la vacuna antes de lo previsto.

Están circulando varios métodos de estafa que, a cambio de dinero, ofrecen agregar su nombre a una lista para obtener un rápido acceso a la vacuna.

Si alguien se comunica con usted por teléfono, mensaje de texto o correo electrónico y le promete obtener acceso a la vacuna a cambio de un pago, no comparta su información personal ni financiera.

Todas las personas de California de 16 años o más serán elegibles para recibir la vacuna a partir del 15 de abril.

Mito 8: Las vacunas contra la COVID-19 tienen células de feto abortado.

REALIDAD: Las vacunas contra la COVID-19 no tienen células de feto abortado.

Johnson & Johnson usó líneas celulares fetales (no tejido fetal) cuando desarrolló su vacuna. Pfizer y Moderna usaron líneas celulares fetales para probar sus vacunas y asegurarse de su eficacia.

Pero es importante saber que las líneas celulares fetales no son lo mismo que el tejido fetal.

Las líneas celulares fetales se cultivan en un laboratorio. Estas líneas celulares se obtienen de las células tomadas de abortos optativos que se realizaron en las décadas de 1970 y 1980. Ahora hay miles de generaciones que derivan del tejido fetal original.

En respuesta a inquietudes, la California Catholic Conference (Conferencia Católica de California)y la US Conference of Catholic Bishops (Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos) respaldaron la postura del Vaticano de que es “aceptable desde el punto de vista moral” vacunarse contra la COVID-19 e instaron a los californianos a hacerlo para ayudar a frenar la pandemia. El Vaticano ha afirmado que “todas las vacunaciones reconocidas como clínicamente seguras y eficaces pueden usarse con la conciencia tranquila”.

Mito 9: Se insertan microchips en las vacunas para hacernos un seguimiento.

REALIDAD: Esto no es cierto. Las vacunas contra la COVID-19 vienen con algunos efectos secundarios leves que experimentan muchas personas; algunos de los síntomas bastante comunes son fiebre, dolor de cabeza y dolor muscular.

Con lo que no vienen es con microchips o implantes inyectables que rastrean su ubicación.

Este mito empezó a circular en Internet los primeros días de la pandemia, pero es falso.

La vacuna solo contiene principios que son seguros y eficaces. En las vacunas de Pfizer y Moderna, el principio activo es el ARNm y otros principios estándares, como grasas, azúcares y sales.

En la vacuna de Johnson & Johnson, el principio activo es un virus que suele provocar el resfriado común, pero se lo ha cambiado, por lo que no puede causarle ni un resfriado ni la COVID-19.

Todos los ingredientes incluidos en todas las vacunas se han usado de manera segura en otras vacunas y tratamientos durante un largo tiempo.

¿Quiere saber más sobre lo que incluyen las vacunas? Visite la página informativa de los CDC o lea nuestras Preguntas frecuentes.

Mito 10: Los funcionarios del ICE estarán esperando en las clínicas de vacunación.

REALIDAD: Esto no es cierto. La administración de Biden ha indicado que el Immigration and Customs Enforcement (ICE, Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) y el Customs and Border Protection (CBP, Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza) no estarán presentes en los centros de vacunación.

No se puede impedir que las personas indocumentadas se den la vacuna.

El Department of Homeland Security (DHS, Departamento de Seguridad Nacional) se compromete a garantizar que todos los habitantes de los Estados Unidos, incluido California, se den la vacuna, sin importar cuál sea su condición de inmigración.

Para darse la vacuna no necesita compartir su condición de inmigración con nadie.

Mito 11: Simplemente puedo esperar a que todos los demás se vacunen y así no tendré que preocuparme por contraer la COVID-19.

REALIDAD: La vacuna protege a la persona que contrae la enfermedad, no a las personas que la rodean.

Para protegerse de la COVID-19, debe darse la vacuna, que prevendrá que contraiga el virus. Además, en el caso muy poco común que se infecte con la COVID-19, la vacuna lo protegerá de que se enferme gravemente, de que termine en el hospital o, incluso, de que fallezca.

Aunque sus familiares y amigos estén vacunados, igual podrían infectarse con el virus. Si no muestran ningún síntoma, podrían contagiarle el virus a usted sin siquiera saberlo.

Los efectos a largo plazo de una enfermedad grave causada por la COVID-19 pueden ser devastadores. Lo más seguro para usted es vacunarse cuando llegue su turno.

Mito 12: Las vacunas contra la COVID-19 provocan infertilidad.

REALIDAD: No hay ninguna evidencia de que las vacunas provoquen infertilidad en las mujeres (o, para el caso, esterilidad en los hombres).

Lo que sabemos es que las mujeres embarazadas corren un mayor riesgo de sufrir una enfermedad grave por la COVID-19. Por este motivo, ellas son elegibles para darse la vacuna ahora.

Si está intentando quedar embarazada o planea hacerlo en el futuro, es seguro darse la vacuna. De hecho, durante el ensayo de la vacuna de Pfizer, 23 mujeres voluntarias que participaron en el estudio quedaron embarazadas. Si tiene alguna inquietud, hable con su médico.

Frenar esta pandemia depende de que la mayor cantidad de personas posible se vacune y siga tomando las precauciones necesarias. De esta manera, usted y todas las personas de su entorno estarán mucho más seguras.